
Ocho pasos. Sin prisa. Como sentarse a cenar con alguien que importa.
01
Precalienta el horno a 200°C. Corta la calabaza en cubos, aliña con aceite, sal y romero. Hornea 25-30 min hasta que esté tierna y caramelizada. Reserva.
02
Pica finamente la cebolla. Sofríe a fuego medio con aceite y una nuez de mantequilla hasta que esté translúcida, unos 5 minutos. No la dore.
03
Añade el arroz y remueve 2 minutos hasta que los granos se vuelvan nacarados y suelten un aroma a avellana. Este paso define la textura final.
04
Vierte el vino blanco y remueve hasta que se evapore por completo. El alcohol debe desaparecer; queda el aroma.
05
Añade el caldo caliente, un cucharón a la vez, removiendo constantemente. Espera a que cada cucharón se absorba antes de añadir el siguiente. 18-20 minutos. No tengas prisa: el risotto no se cocina, se cuida.
06
A los 15 minutos, añade la calabaza asada desmenuzando la mitad y dejando cubos enteros el resto. Mezcla con delicadeza.
07
Retira del fuego. Añade la mantequilla fría y el parmesano. Remueve con vigor hasta lograr una textura cremosa y sedosa. Salpimienta al gusto.
08
Sirve inmediatamente en platos calientes. Decora con hojas de salvia fritas en mantequilla, virutas de parmesano y un hilo de aceite. El risotto espera a ti, no tú al risotto.
La receta termina. La conversación empieza.
Sazón no es una app de citas. Es una mesa donde caben más personas. Abre tu cocina o pide un sitio en la de alguien que ya cocinó.